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LA ESCENCIA DE CORRER UNA CARRERA

En el campo del entrenamiento deportivo, lograr el máximo rendimiento del deportista en la competencia se considera el máximo objetivo de la temporada. La planificación se estructura conforme a esta, se organiza según el número de competencias en el año y se enfoca en buscar la forma deportiva más alta del atleta para la principal competencia del año. En nuestro caso, en nuestro deporte y en nuestro equipo no es la excepción. De enero a diciembre el entrenamiento se estructura, se ajusta, se modifica (si es necesario) y se direcciona para el principal objetivo de cada uno de nuestros corredores (el debut en alguna distancia, mejorar marca personal, obtener una marca clasificatoria, etc.) Ustedes, mis deportistas, si se les pregunta generalmente tienen claro cuál es su principal objetivo del año, cual es la meta que quieren conseguir. Lo ilógico es que aunque hay claridad en el objetivo principal, frecuentemente hacen acciones que van en contra o en deterioro al cumplimiento este. Pero esto hace parte de un proceso largo de aprendizaje. La selección correcta del calendario competitivo no es cuestión aleatoria o improvisada. Se debe establecer y calcular con la dosis y tiempos perfectos según el historial deportivo (vida deportiva), objetivos y otros factores. Pero es entendible que algunas personas deseen correr cuanta carrera se les atraviese, (especialmente los novatos o personas que aún no tienen claro que es un proceso de entrenamiento deportivo). Correr una carrera genera múltiples emociones, vinculadas a superar una marca, lograr una meta y sentir la emoción de llevar al cuerpo al límite. Pero este límite expone al cuerpo y mente a exigencias muy altas, un desgaste significativo en la que el cuerpo no solo necesita una óptima preparación sino también una adecuada recuperación. Su inadecuada selección hace que la progresión cautelosa que se hace en el plan semana a semana, mes a mes, se pueda ver alterada generando riesgos para la salud y afectación en el rendimiento deportivo. Pero saliendo del tema técnico del entrenamiento deportivo (quizás no tan emotivo para muchos por su rigurosidad) el correr una carrera trae consigo una serie de factores biopsicosociales muy amplios, que vienen inherentes a cada persona. La pregunta que cada uno debemos de hacernos es que nos motiva a correr una carrera? Porque correr una carrera si durante y previo a esta, genera una sensación de estrés y ansiedad alta, es sentir que vamos a tope, nos cuestionamos acerca de que estamos haciendo allí, porque aguantar ese sufrimiento? Es necesario? Pero seguimos corriendo y exigiéndonos a pesar de esto, llevando al cuerpo superar limites que alguna vez nos parecía inalcanzables. Lo que nos convoca es correr, a todos nos gusta correr (trotar despacio, correr rápido, hacer fondos suaves, fondos a ritmos de carrera, correr en loma, correr en la lluvia, correr en el sol, correr en equipo o disfrutar la soledad mientras nos pasan miles de cosas por la mente al correr solos). El solo hecho de correr genera un alto nivel de satisfacción y adicción para quienes lo practicamos. Es una combinación de factores hormonales, generación de endorfinas, aumento de nuestros niveles de confianza y autoestima al descubrir que somos capaces de hacer lo que nos proponemos y de recordar la sensación de felicidad que nos generaba correr sin preocupaciones cuando éramos niños. Alguna vez has corrido en la lluvia y no te importa si te mojas, o se te ensucias o te de una gripa al otro día? Solo quieres sentir la satisfacción de correr libre, quizás no te has dado cuenta pero quieres volver a sentir lo que se sentía ser niño. Y por esto y por más razones, algunas inexplicables, seguimos y seguiremos corriendo. Pero vuelvo al tema, no hablo de correr, hablo de participar en una carrera. Cuando te inscribes a una carrera viene un elemento inherente que es la competencia. Los seres humanos somos competitivos por naturaleza, así algunas personas digan que no lo son, todos tenemos algo de esto. (En algunos más evidentes que en otros y otros quizás ni sabían lo competitivos que eran) Ser competitivo no es malo. Es querer triunfar, ser mejor cada vez. El problema es no saber competir o no tener claro mis alcances, mis objetivos. Para correr una carrera requiere que aprendas a competir y no me refiero a buscar ganar y quedar en el pódium. Requiere de llegar a un punto de conocimiento de sí mismo, conocer de dónde viene y hacia dónde va, cuáles son sus alcances, límites actuales y que espera lograr. Esto debe ser coherente a nuestros objetivos y ser conscientes del proceso que estamos llevando para alcanzarlo. Es tener la madurez y capacidad de autoevaluación de reconocer que hice bien y que debo mejorar en el proceso. El no tener esto claro hará que nos sigamos inscribiendo a todas las carreras que se atraviesen y algunas veces salgamos contentos con los resultados pero otras quedemos frustrados. La frustración viene cuando teníamos en mente algo y realmente no logramos esto. Esta discrepancia entre lo que quiero a lo que puedo logr